Cuando la esfera periférica se vuelve indispensable

Con el desarrollo de internet y las nuevas tecnologías, asistimos a un cambio de paradigma que tiene unas determinadas consecuencias en el modo en que comprendemos el mundo e interactuamos con él y quienes nos rodean. En el siguiente trabajo me gustaría que abordásemos las implicaciones de la digitalización en relación al concepto de «esfera pública», tratando dos casos concretos que resultan paradigmáticos: la publicación de la base de datos íntegra de Cablegate por parte de WikiLeaks, y las acciones puntuales e indispensables de Anonymous en apoyo a esta organización en los momentos de mayor debilidad. Con ello quiero mostrar cómo en la transformación de la esfera pública ganan relevancia las esferas públicas periféricas, y cómo esto puede conducirnos a un escenario donde tengamos mayor autonomía, siempre y cuando cumplamos con unos mínimos requisitos para explotar este nuevo universo de posibilidades que se abre ante nosotros.

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Cablegate: hacia un «periodismo hacker»

Julian Assange comenzó el proyecto de WikiLeaks como un prototipo. Partía de la idea de filtrar la información privada que dota de poder a quienes nos gobiernan de una forma segura para no comprometer con ello la seguridad de los más débiles. Esto lo ideó en armonía con su forma de entender el mundo que había desarrollado como cypherpunk, como activista que utiliza la criptografía como medio para lograr un cambio político y social. Desde un primer momento, sabía qué era lo que quería, pero el modo de hacerlo posible era algo que todavía estaba, y sigue hoy estando, pendiente de ensayos y errores.

Comenzó probando con un formato wiki mediante el que se establecía un espacio abierto para que cualquier persona con acceso a internet y unos mínimos conocimientos informáticos pudiera analizar, borrar los metadatos y contrastar los archivos recibidos y a los que normalmente no tenemos acceso a través de un buzón anónimo, para ir de este modo recopilando la información y ponerla a disposición del público sin vulnerar la seguridad de los informantes. Sin embargo, consideró que este formato no resultaba del todo útil o interesante al ver que las colaboraciones eran escasas. Entonces estableció un modo de proceder en el que la fecha de publicación quedaba fijada desde la recepción de los documentos, marcando un espacio de tiempo determinado para su procesamiento –ahora privado– por parte de los colaboradores de WikiLeaks, previamente asignados por él. También probó con publicaciones simultáneas entre la propia web y distintos medios de comunicación1. Lo que quedó establecido y sobre lo que Assange no tenía ninguna duda, era de que WikiLeaks sería en todo momento una actividad editorial o periodística con la protección que le corresponde. Fue un paso más allá, y pactó una alianza única con cinco de los más grandes medios de comunicación.

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