#FreeFiti: otro compañero a la cárcel por intentar sobrevivir

Ayer me despedí de un compañero que ingresa este fin de semana en prisión.Hace ya tiempo que tengo mentalizada la cárcel, que entiendo el papel que juega en mis círculos activistas en un país donde la libertad de pensamiento puede llegar a ser un crimen, pero desde luego, no la esperaba desde el flanco en que ha llegado: la pobreza. Sin embargo, la pobreza es una de las principales causas que engrosan esa vida aislada tras las rejas.

Fiti es un gran luchador y una de las primeras personas que conocí cuando llegué a Madrid. Le conocí en la huelga de hambre de Jorge esa a la que tantxs compañerxs dieron la espalda y desde ahí me lo fui encontrando en todos y cada uno de los movimientos en que me fui metiendo. Ahí estaba en mi primer desahucio, y ahí llevaba ya tiempo cuando me pasé por las asambleas de PAH Vallekas. Es uno de los fundadores de La Villana de Vallekas y su despensa solidaria, y participa también en la Obra Social Madrid. En fin, es una persona que lucha por lo que considera justo y que siempre siempre está dispuesta a echar un cable a quien lo necesite.

Hace casi 7 años, y tras ser deshuaciado, Fiti robó 20 litros de diésel para poder seguir con su trabajo de mudanzas para poder sobrevivir, y por ello entrará este fin de semana en prisión. Llegadxs a este punto, os pido que penséis un poco en cómo sientan los torrentes de noticias de “actualidad” sobre los verdaderos atracos que realizan desde los distintos gobiernos de turno y que siempre quedan en nada, que penséis cómo nos sienta a muchxs ver a lxs tertulianxs hablar sobre ello restándole importancia entre risitas y comentarios complacientes. Os pido que entendáis la indignación de un pueblo entero que está a vuestro alrededor sufriendo mil y una injusticias, que os percatéis de esa parte de la realidad que no sale en los medios de comunicación. Que os solidaricéis.

Podéis difundir la información o hacer una aportación en la cuenta de María Camarero Benítez ES49 0182 4072 61 0201587341 del BBVA con el concepto “Campaña de apoyo a Fiti”.

Sé que algunas personas leerán esto y sospecharán de nuestro compañero o incluso le culparán interiormente por ser pobre, como hace el propio sistema que te aboca a dicha pobreza. Esas mismas personas, en otro momento distinto, comentarán la estafa de Bankia o los “chanchullos” del Partido Popular como algo anecdótico, haciendo probablemente algún comentario gracioso, y defenderán la presunción de inocencia de sus imputadxs. Desde luego, es un lujo ser famosx en la sociedad del espectáculo.

Feliz aniversario, quincemayistas

Si hay una fecha que tengo grabada en lo más profundo de mi Ser (vamos a ponernos filosóficas), esa es sin duda la del 15M.

En el extraño discurrir del tiempo hay momentos en los que parece que avanzamos más o menos. A veces, incluso, parece que involucionamos. En cualquier caso, el 15 de mayo de 2011 fue un momento que revolucionó… hubo un cambio tan brusco, que vale decir metafóricamente que lo pudimos tocar.

Aquel cambio, naturalmente, no llegó de la nada. Empezaba a ser palpable los meses inmediatamente anteriores. Se recuerda con claridad la inmolación de Bouazizi en Túnez, que desató otro punto de inflexión en el país mediterráneo hermano. Todxs recordamos cómo asistimos a las protestas que luego sacudieron Egipto, y con todas las diferencias salvables (que son innumerables aunque muchas veces lo olvidemos), sí podemos afirmar que personas a lo largo de todo el planeta empezamos a sentir vibrar una emoción en consonancia de indignación hacia gobiernos y empresas del mundo entero.

No me resulta presuntuoso afirmar también que Assange, con su proyecto de WikiLeaks y la filtración de Cablegate, aceleró todo aquello. La mierda que muchas personas sospechábamos que se estaba cociendo a nuestras espaldas quedó de pronto confirmada. En España destapó, entre otras cosas, la ley antidescargas que nuestro gobierno estaba redactando siguiendo el dictado de los Estados Unidos y que provocó nada menos que el movimiento #NoLesVotes. Y digo nada menos porque dio en el clavo: ¡El bipartidismo empezaba a estar en el punto de mira! Su desenlace natural desembocó en ese “no nos representan” que llevaba ya aparejadas otras tantas demandas como la de “no somos mercancías en manos de políticos y banqueros” que se denunciaba desde la nueva plataforma ¡Democracia Real YA! que nos citó en las calles el 15 de mayo.

El cambio era palpable antes de que a alguien se le ocurriese coger un megáfono en la Puerta del Sol aquella noche y proponer una asamblea para acampar hasta llegar “a un acuerdo”. Yo recuerdo estar en el despacho de uno de los profesores de Filosofía días antes y comentarle que el 15 de mayo sería un punto de inflexión. Recuerdo que el profesor guardó silencio y me miró de forma extraña: “no eres la primera persona que me lo dice, pero yo no veo que nada indique lo que me estáis diciendo.” No me sentía capaz de argumentarlo con hechos empíricos, simplemente percibía que la gente de mi alrededor estaba cambiando y tenía ganas de cambiarlo todo, notaba que se empezaba a hacer política de verdad: había numerosos grupos con distintos nombres realizando asambleas semanales por todo el país y en internet la gente se empezaba a organizar de un modo distinto. En los chats ya nadie entraba a ligar, la gente abría pads y se ponía a trabajar colectivamente en propuestas para cambiar la realidad tal y como venía establecida, y el 15 de mayo había convocada una manifestación sin siglas en la que por fin muchas personas podrían sentirse identificadas. Simplemente eso, si es que se puede decir que sea poco.

Ahora hay mucha gente que no lo recuerda, pero antes de aquello, el bipartidismo y el sistema democrático estaban establecidos de tal forma en el imaginario social que no cabía ni la crítica (¡la crítica! ¡la crítica ha de tener cabida siempre!). No es que te encarcelasen por criticarlo como ocurre ahora, sencillamente lo habían vendido de tal forma que difícilmente era posible imaginar una alternativa, y esto ocurría igual entre la gente más conservadora y la más progresista: o aceptabas este sistema, o te estabas declarando simpatizante de cualquier dictadura que valga, roja o azul. Ahora, con sus más y sus menos, es poca la gente que se atreve a afirmar que este sistema funciona. Empezar a hablar de algo es el primer paso para dotarlo de existencia.

Guardo muy buenos recuerdos del 15M, y todos se basan en mi descubrimiento del potencial oculto que hay en todo lo que nos rodea; en que si se quiere, se puede :-)

Recuerdo a mis compañerxs de carrera moviendo los hilos para montar la acampada en Salamanca y no puedo evitar sonreír… nunca antes me los hubiese imaginado moviéndose de aquella forma. Recuerdo mi llegada a la Puerta del Sol en Madrid y no ser capaz de dar crédito a tan buena organización. Y eso que, cuando llegué, había todavía unas pocas personas acampadas. Era la segunda noche y la policía nos desalojó… pero algo sucedía, el sentimiento era tan claro que la policía no tenía ya nada que hacer.

Recuerdo como nos citábamos en el CSOA Casablanca mientras nos identificaban. Estaba amaneciendo y nos habíamos pasado toda la noche jugando al gato y al ratón con los agentes en las calles aldeañas a la plaza una vez nos habían sacado.

Recuerdo llegar a casa y empezar a mover Twitter como nunca lo he hecho, y eso que en los meses anteriores encontré en esa herramienta un poder de comunicación sin precedentes. Recuerdo también lo que ocurrió la tarde siguiente… ¡en la Puerta del Sol de Madrid no cabía ni un alfiler! La convocatoria desde las redes para recuperar aquel espacio y liberarlo de su lógica urbanística establecida y gris surtió tal efecto que ya no había marcha atrás. Ahora sí que no. Me giré hacia mis compañeros y el que podríamos considerar más “realista” tenía los ojos llenos de lágrimas: “he visto muchas manifiestas, muchos movimientos, pero nunca había visto algo así.” Saqué mi móvil y llamé a mi madre: “mamá, ¿me oyes…?” -Toda la gente gritaba que no nos representan. Una voz única, potente y salvaje sacudía toda la plaza afirmando que sí se puede.- “Mamá, ¿lo oyes? ¡Esto es impresionante! Por fin, mamá, por fin… Vamos a cambiarlo todo.” Sentía la emoción de mi madre al otro lado de la línea, tímida, tan chiquilla que se volvía siempre ella con estas cosas que tan fácilmente le llenaban ilusión, y yo no podía retener las lágrimas en mis ojos.

Reconozco que el 15M fue un momento y un movimiento muy emocional, pero no son las razones por sí solas las que cambian las cosas. Es el sentimiento del amor las que nos mueve en pos de nuestros propósitos. El amor por aquello en lo que creíamos nos hizo modificar la función de las plazas principales de todas nuestras ciudades, y luego se transformó en asambleas barriales que hoy siguen haciendo política mientras lxs que se hacen llamar políticxs se dedican a vender sus marcas.

El 15M nos hizo cambiar el modo en que nos relacionamos. En la Puerta del Sol la gente te ayudaba a hacer realidad cualquier propuesta en cuestión de minutos, ya fuera montando unas infraestructuras para albergar todo aquello o poniendo en marcha una comisión ciudadana para el control y la denuncia de un tema en concreto, sin importarle quien eras o dejabas de ser.

Días después, el mismo profesor que me dijo que no él no era capaz de verlo venir me preguntó en el mismo despacho qué habíamos conseguido… el Partido Popular había logrado un triunfo sin precedentes en las municipales de 2011.

Reconozco que el momento de las elecciones lo viví con un nudo en la garganta junto a mis compañerxs de la acampada de Salamanca: ¡todo el mapa se estaba volviendio azul! ¿Es que no habíamos aprendido nada? Pero los resultados no engañaban: el PSOE estaba acabado, y eso era fruto de un desengaño que no sería sencillo de cambiar ya. Habíamos erosionado el bipartidismo, por fin, y eso ya no tenía vuelta de hoja. El Partido Popular no había ganado por convicción, había ganado como rebote de un despertar que tenía su inicio en unas personas y que seguiría despertando en adelante a muchas otras. El bipartidismo no tiene hoy ya sentido para nadie que no se esté lucrando con él, y lo mejor de todo, es que el propio sistema tal y como está establecido ya no convence. Eso, en el 15 de mayo de 2011, todavía no había cristalizado.

El 15M fue uno de esos momentos en que una siente que está viviendo una revolución porque las cosas parecen avanzar a una velocidad superior de la normal, pero todo cambio tiene su realización en el tiempo y aquí seguimos… :-)

¡¡Feliz 15M, luchadorxs!!

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