El poder de Anonymous

Publicado en Diario Público

El pasado 31 de diciembre volvíamos a despedir un año marcado por numerosos movimientos sociales y de protesta. Parte de estos movimientos, muy poco destacados pero no menos relevantes, son los que han tenido lugar bajo ese nombre sin nombre que es Anonymous, con notable actividad en España. Aquél mismo día, la cuenta de Twitter de ‘la Nueve de Anonymous’ publicaba un vídeo donde se destacaban algunos de los momentos más emblemáticos de 2013 acompañados de otros menos comentados y realizados desde el underground. Incursiones, modificaciones y filtraciones realizadas a través de webs de distintas empresas y órganos relacionados con los abusos que estamos sufriendo son también una forma de acción directa o escrache que se lleva a cabo a través de internet.

No hay que confundir Anonymous con una organización, como tan frecuentemente se hace. Este término predetermina un concepto erróneo según el que un determinado grupo de personas asociadas sería el que se encontraría detrás de las diferentes acciones que bajo este nombre se llevan a cabo. Anonymous es en primer lugar un vocablo que representa la ausencia de la fuente o la imposibilidad para identificarla, un recurso útil cuando, por ejemplo, se quiere realizar una denuncia con riesgo de represalias o simplemente se busca manifestar una opinión minoritaria. Es un seudónimo que cualquiera puede hacer suyo, posibilitando la acción de una colectividad indeterminada sin estructura jerárquica de ningún tipo.

El origen de Anonymous se sitúa en el canal /b/ (random) de 4chan, un conocido tablón de anuncios de internet basado en imágenes que no posee base de registro, por lo que todas las publicaciones son anónimas. Esto da total libertad a los usuarios, indistinguibles unos de otros por llamarse siempre Anonymous. El concepto al que hoy hacemos referencia con el uso de esta palabra como un conjunto de ideas o ideales se ha ido construyendo a raíz de unas acciones que, surgiendo en 4chan, acabaron yendo más allá. Es difícil determinar qué es Anonymous porque siempre está en movimiento, construyéndose con cada acción, manifiesto o comunicado, pero parece mantener siempre la misma naturaleza burlesca de su lugar de origen, junto con la idea tan vinculada al anonimato de que el conocimiento ha de ser libre.

En la obra Access to Knowledge as a Field of Activism de Gaëlle Krikorian y Amy Kapczynski se plantea el acceso al conocimiento como un movimiento integrador de los demás movimientos, como el «movimiento de los movimientos». Krikorian menciona que como en el diagrama de Venn, los movimientos encajan unos en otros y se superponen, cada uno con sus particularidades, siendo el acceso al conocimiento un denominador común a todos ellos, impidiendo que sus diferencias se conviertan en obstáculos. «El paraguas del acceso al conocimiento es lo suficientemente grande como para permitir una gran variedad de participantes, temas y acciones, además de permitir a la creatividad expresarse a través de distintos modos sin ser limitados por las estructuras jerárquicas que a menudo dificultan las organizaciones convencionales».

Como el movimiento por el acceso al conocimiento, Anonymous es un concepto integrador, y en muchas ocasiones puede ser un recurso útil para conseguir los fines que se persiguen en los movimientos sociales. Cuando en enero de 2011 el gobierno egipcio bloqueó casi por completo el acceso a internet tras el estallido de las revueltas sociales, Anonymous viralizó mensajes de apoyo y escribió y difundió manuales explicando cómo sortear la censura. En Brasil, Anonymous ha sido el principal difusor de las protestas que llenaron las calles este verano, además de uno de sus organizadores. Aquí en España, la primera protesta exigiendo el fin del bipartidismo -una de las principales demandas del 15M- fue la ‘Operación Goya’ lanzada desde Anonymous en contra de la Ley Sinde.

Conceptualizar Anonymous no es un reto, es un error. En ocasiones, Anonymous es un recurso que sirve para convocar, apoyar, organizar o difundir una protesta. La mayor parte de las veces, Anonymous funciona como guerrilla de la comunicación, alteración de los códigos. Modificaciones en la gramática cultural que producen perturbación, confusión y distanciamiento de la realidad, para  luego poder reflexionar sobre ella. Del mismo modo que la Internacional Situacionista, constructora de situaciones que permitían escapar de la sociedad del espectáculo, rechazaba ser referida como un -ismo con cuerpo ideológico, Anonymous escapa a la noción de «movimiento». Esto es lo que le permite ser un concepto integrador que puede ser muy útil en los movimientos sociales. Es un medio que puede servir para sortear muchas de las barreras con las que normalmente nos encontramos: «Cuando queráis convocar una manifestación, decídnoslo a nosotros y lo haremos. Hecha la ley, hecha la trampa. #Anonymous contra #LeyMordaza».

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