Nuevas narraciones

Con la proliferación de los nuevos medios, las narraciones sobre la realidad se han visto modificadas. Este punto lo señala Alberto Corsín en las Conversaciones 15M.cc realizadas por Stéphane M. Grueso para su documental 15-M: Excelente. Revulsivo. Importante. Para Corsín, el género literario ha sufrido un cambio importante a través de las nuevas tecnologías: las cosas ya no son contadas como antes, ahora son los propios ciudadanos los que nos explican lo que está pasando a pie de calle, y de la misma forma nuestra selección de medios para recibir la información se ve modificada1. Las fuentes se han vuelto más fiables en el sentido en que confiamos en ellas por estar relacionadas con los sucesos, a pesar de que lo transmitido deja de ser supuestamente objetivo para pasar a ser abiertamente subjetivo; se respalda con un bagaje consistente en imágenes y vídeos en directo, además de un gran número de testimonios. Es cierto que un afectado no será imparcial y que tratará de adornar la realidad en beneficio propio, pero eso es algo que se ha hecho siempre en todos los medios de comunicación. La diferencia es que ahora pueden pronunciarse todos los que lo deseen y no solamente unos pocos elegidos. A través de Internet, y especialmente de las redes sociales y los blogs, las personas pasan a narrar sus vivencias relacionadas con los sucesos actuales abriendo el abanico de testimonios. Esto no significa que todos ellos vayan a ser leídos o tenidos en cuenta, pero se va a formar una red de pensamientos plurales. Cada persona tiene ahora los medios tradicionales a los que accedemos todos, encargados generalmente de hilar un pensamiento único, y además una selección particular de narraciones diversas en función del gusto de cada uno.

Según la tesis de Alberto Corsín, en este nuevo entorno van surgiendo nuevos reporteros capaces de contar lo que acontece desde nuevos puntos de vista e inevitablemente pasan a tener un rol dentro de los sucesos que tienen lugar a mayor escala. Para Alberto lo que se modifica es cómo contamos el día a día, de forma que necesariamente cambia la forma en que asimilamos lo que sucede a nuestro alrededor a la vez que estos sucesos cambian el relato2. Aquí no solo entran en juego las nuevas tecnologías, aquí hay que tener en cuenta el contexto social en el que nos encontramos que es el de un cambio constante: estamos pasando por un período convulso a muchos niveles, y tenemos nuevos medios que nos permiten relatar en primera persona lo que estamos viviendo. Para Corsín este proceso seguiría la teoría del prototipo de un estado beta permanente donde los sucesos y las narraciones se retroalimentan produciendo un progreso del que todos podemos formar parte. Naturalmente, esto no es tan fácil, y los nuevos relatos no se encuentran libres de presiones e intereses, ya sean de particulares o de terceros, pero sí que pueden dialogar con los discursos del poder. Que haya nuevos reporteros y nuevas narraciones sobre la realidad no significa que estos pasen a determinar los conceptos que manejamos sobre el mundo, ofreciéndonos unos relatos más personales y libres de presiones (especialmente de motivación económica), pero sí que impiden que haya un único discurso sobre la realidad: generan un movimiento dialéctico que rompe con todo lo que había sido previamente aceptado generando nuevas preguntas y formas de entender el mundo. Los primeros días de la acampada, e incluso semanas antes de la manifestación del 15 de mayo, pocos eran los jóvenes que no sabían que iba a tener lugar un acontecimiento importante, pero sin embargo la sociedad española no tuvo conocimiento del 15-M hasta mediados de la siguiente semana, cuando los medios tradicionales decidieron empezar a hablar del tema. Ni todas las personas tienen acceso a las redes sociales, ni lo que en ellas se dice llega a todas las personas que están conectadas. No nos engañemos, todavía necesitamos de la cobertura de los medios tradicionales, pero ahora tenemos las herramientas para poder ejercer la presión necesaria capaz de modificar sus contenidos. ¿Por qué empezaron a hablar del 15-M los medios de comunicación españoles? Porque en el momento en que los medios internacionales se hicieron eco del movimiento, creció el interés de muchas personas por el tema, y esto se reflejó en Internet. Pronto los portales con noticias relacionadas al movimiento multiplicaron sus visitas, de forma que unos y otros empezaron a tratar el tema, hasta que los indignados lograron instalarse en la conversación informal de cualquier persona independientemente de su ideología.

Pascual Serrano señala acertadamente en su libro La comunicación jibarizada que los principales accionistas de todas estas nuevas herramientas que comúnmente interpretamos como emancipadoras son personas poderosas con unos fuertes intereses detrás:

 

En primer lugar tenemos al gigante Google, que cotiza en Nasdaq y es propietario, entre otras empresas y servicios, de YouTube y de Motorola Mobility. Entre sus accionistas, junto con los fundadores Sergey Brin y Larry Page, se encuentra Eric Schmidt, miembro del Club Bilderberg, que fue presidente y director general de Google hasta abril de 2011. También está Ram Shriram, antes directivo de Netscape y de Amazon. Entre los inversores institucionales, básicamente se encuentran grandes fondos de inversión de capital de riesgo como FMR LLC, The Vanguard Group, Inc., State Street Corporation y otros más.

En cuanto a Facebook, sabemos que recaudó unos 18.000 millones de dólares con su salida a la Bolsa; esa operación la gestionó Morgan Stanley, que estuvo al frente de la operación junto con Goldman Sachs y JP Morgan. Su fundador, Mark Zuckerberg, posee el 18,4% de la compañía. Entre los principales accionistas y directivos se encuentran Goldman Sachs […]. Otro accionista de Facebook es Erskine Bowles (también es miembro de la junta directiva), quien fue alto cargo de la Administración Clinton y ahora de la de Obama como presidente de la Comisión Nacional de Responsabilidad Fiscal y Reforma. Además, es miembro de la junta directiva de General Motors, Morgan Stanley y Norfolk Southern Corporation. También tenemos a Sheryl Sandberg, quien trabajó para Google y el Banco Mundial; fue jefa de gabinete en el departamento del Tesoro en la Administración Clinton y pertenece a la dirección de empresas como Walt Disney y Starbucks. Y Reed Hastings, director ejecutivo de Netflix, un proveedor de internet estadounidense, y miembro del consejo de administración de Microsoft, además del de Facebook. Otro de ellos es Peter Thiel, uno de los primeros inversores de Facebook y hoy miembro del consejo de administración. Cofundó PayPal y fue subdirector ejecutivo. Es directivo de un fondo de inversión libre macroglobal y socio administrador de otro gran fondo de capital de riesgo.

La mayoría de los accionistas de Twitter proceden de firmas de capital de riesgo como Spark Capital, union Square Ventures, Kleiner Perkins, Benchmark Capital, Institutional Venture Partners, T. Rowe Price y DST Group. La empresa está obsesionada con que no sean más de quinientos para no tener que cotizar en Bolsa y no hacerlos públicos. Se sabe que entre los accionistas de Twitter se encuentra el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, quien anunció en diciembre de 2011 que había adquirido una participación de 300 millones de dólares3.

 

Twitter, abanderada de la revolución egipcia, ¿serviría para difundir una crítica contra el régimen de Arabia Saudí cuando uno de sus accionistas es el príncipe Awaleed bin Talal? Desde luego podría, porque la práctica ha demostrado que es realmente complicado censurar el acceso de determinados sitios web, pero habría muchos más impedimentos que los que tuvieron lugar en los países vecinos. Y esta lista no se acaba aquí: Serrano continua hablando de los propietarios y accionistas de Linkedin, Skype y Tuenti, además de mencionar la censura que llevan a cabo muchos de estos sitios, teniendo especial relevancia la de Facebook y YouTube. No hay que caer en el error de afirmar que las nuevas tecnologías están al servicio de la revolución y el progreso, hay que entenderlas como las herramientas que son y comprender en qué pueden ayudar. La censura que imponen algunos portales tampoco es algo desesperanzador: esta ha existido siempre y se ha impuesto de múltiples maneras; sin ir muy lejos, en el cine, la censura es abrumadora no tanto por determinados temas tabú como por la estandarización a la que ha sido sometido donde todas las películas consisten en historias lineales cargadas de efectos especiales. En el cine el problema no es que haya más o menos libertad para hablar de determinados temas, sino que han acostumbrado el ojo de la gente a un tipo de imágenes audiovisuales hasta tal punto que cualquier elemento de ruptura con ese modelo hace que perdamos nuestra atención, y con ella nuestro interés. Hoy tenemos la oportunidad de acceder a una variedad de relatos que antes no era posible, tenemos la ocasión de evitar que nuestro pensamiento sea estandarizado añadiendo un poco de interés a nuestras búsquedas. Es cierto que siempre habrá una línea dominante, pero ahora por lo menos podemos ver otras cosas fuera del canal principal.

En esta línea hay que mencionar también el cambio que ha tenido lugar en la dirección de la información: si hasta ahora era unidireccional, dirigida a un público caracterizado por la figura del espectador tal y como la entendió Guy Debord –un ente pasivo que se limita a aceptar todo aquello que le muestran sin establecer ninguna interacción, y que por lo tanto es incapaz de generar nada–, con el desarrollo de los nuevos medios y especialmente de Internet, ha pasado a tener cierto grado de reciprocidad. Mediante las nuevas herramientas de las que disponemos hoy ya no tenemos que limitarnos a recibir la información de forma llana, podemos participar en su elaboración a través de nuestras opiniones y experiencias. Es cierto que siguen existiendo canales privados, pero ahora se encuentran en un espacio donde conviven con otros muchos canales públicos en los que todo aquel que disponga de acceso a Internet puede participar. Ahora la principal dificultad se sitúa en la visibilidad, ya que aunque es cierto que tenemos acceso libre a través de la Red, este no garantiza en ningún caso la recepción de los mensajes: el hecho de que todo aquel que tenga acceso a Internet pueda acceder libremente a una determinada información no quiere decir que la vaya a encontrar por el mero hecho de conectarse.

De cualquier forma, el mensaje favorable a la idea de la democracia que se ha manejado durante los últimos años, junto con el uso de unas tecnologías cada vez más participativas, han alimentado la idea de una creciente necesidad de vincular estas herramientas a nuestra vida política, de modo que sea posible una participación cada vez mayor, o por lo menos más directa. Estas nuevas herramientas se han instalado ya en nuestro día a día y pueden sernos muy útiles si aprendemos a utilizarlas con responsabilidad. Es inevitable que en el momento en que muchas de nuestras vivencias se desarrollan a través del uso de los nuevos medios, estos pasen a configurar el mundo: es imperativo tenerlos en cuenta y aprender a comprenderlos. No solamente encontraremos reflejos de los prototipos del software libre en las movilizaciones como la importancia dada por el movimiento 15-M al desarrollo de un procomún, también trasladaremos los malos vicios que alimentemos. Y cuando las nuevas tecnologías ya han demostrado que pueden acrecentar la participación ciudadana en los ámbitos políticos, es momento de pararse a pensar en su viabilidad. De no ser así, seguiremos por esta senda que nos conduce a una organización social paralela a la política en la que una y otra no se tienen en cuenta, y donde van menguándose sus capacidades progresivamente.

1STÉPHANE M., Grueso. «15M.cc – conversación con Alberto Corsín», YouTube, 17 de diciembre de 2011. https://www.youtube.com/watch?v=w-g-_S4Lhik&list=PL1E9C0E666B99C9BF&index=12&feature=plpp_video. Minutos 0:08:09 – 0:10:47.

2Íbid.

3SERRANO, Pascual. La comunicación jibarizada. Península, Barcelona, 2013. pp., 155 – 157.

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